Roberto Gutiérrez, actual portero del C.D. Tenerife, siempre pensó en hacer artes marciales como deporte favorito, pero el cierre del gimnasio donde practicaba le obligó a buscarse otra modalidad deportiva.
Un vecino suyo jugaba en el Icodense y un día fue a
entrenar con él, porque no quería dejar de hacer deporte, así que se apuntó al equipo de fútbol para poder
realizar una actividad. Quería ser jugador de campo, pero se dio la casualidad que el portero que estaba se había ido y el
míster le dijo que se pusiera él; como vio que paraba algo, le hicieron
una ficha.
Desde entonces, su carrera
hasta el primer equipo comenzó hace unos cinco años para jugar en el
juvenil liga nacional, desde donde ha ido aprendiendo de los distintos
entrenadores y compañeros que ha tenido.
Ya entrando en lo que está siendo esta temporada, explicó que con el paso de los partidos se ha ido sintiendo mucho más tranquilo
y asentado, porque se ha visto más de una vez que, gracias al grupo,
los balones que le han llegado han sido fáciles. De esta temporada no
puede olvidar, lógicamente, el derbi, algo que calificó de impresionante haberlo vivido, pero el icodense se queda con la fecha
de la visita a la Ponferradina, y no tanto por él, sino por el triunfo,
ya que el equipo necesitaba ganar, tras una serie de resultados
adversos, y lo pudo conseguir. Gracias a esa victoria, el
Tenerife resurgió de sus cenizas y continuó luchando por el objetivo.
Sin embargo, Roberto Gutiérrez sigue manteniendo su humildad. Nunca se
siente titular, lo que hace es trabajar con humildad día a
día, con mucho esfuerzo y sacrificio para demostrarle al míster que
puede contar con él.

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