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viernes, 29 de noviembre de 2013

PINTO: MÚSICA EN LA PORTERIA



José Manuel Pinto, meta del Barça, durante la semifinal de Copa del pasado curso ante el Real Madrid en el Bernabéu. 

Su condición de portero titular del Barcelona tiene fecha de caducidad. No se prolongará más allá de la fecha en la que Victor Valdés supere su lesión y regrese a los terrenos de juego allá por el mes de enero. Pero mientras tanto, como si de un premio al trabajo y a la constancia se tratara, la portería blaugrana pertenece a José Manuel Pinto (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1975). Un guardameta cuya figura traspasa los límites del fútbol. 

Su personalidad, alegre y capaz de cautivar al grueso del vestuario culé, asoma en perfecta armonía con la música, donde el gaditano encuentra su particular válvula de escape. Y lo hace desde un tiempo que pertenece ya al frío pasado, pero que continúa muy presente en el día a día de Pinto. Sus antiguos compañeros de vestuario en el Celta fueron testigos de sus primeros pasos en el mundo del hip hop. Ha pasado más de una década desde entonces, pero su pasión por la música continúa vigente. 

De hecho, toca la guitarra eléctrica y la clásica en sus ratos libres, escapando así del estrés que conlleva pertenecer a un club donde la exigencia y la repercusión de cada acto es máxima. Te mantiene la mente distraída, porque si en algo cansa la alta competición es a nivel mental, manifestaba el propio Pinto tiempo atrás, aunque su estrecha relación con el mundo del hip hop no sea un asunto del que le guste demasiado hablar. 

Y es que a pesar de llevar un lustro a la sombra de Víctor Valdés, el gaditano intenta que nadie olvide que es portero del Barcelona, donde ya ha logrado 16 títulos después de llegar al club en calidad de cedido en 2008. El Barça optó entonces por recurrir a sus servicios para tapar durante seis meses la lesión de larga duración de Jorquera, pero la profesionalidad y el talante del gaditano convencieron en la planta noble del club, donde no dudaron en ejercer la opción de compra para ampliar la estancia de Pinto en Barcelona.

El pisha, como le conocen en el vestuario blaugrana, es un tipo tan peculiar como querido y respetado en la caseta. Su estrecha relación con Leo Messi ha hecho de él un hombre con peso en la plantilla más allá de los partidos disputados y de su huella en el campo. Totalmente involucrado en la causa y consciente de su rol en el Barça, Pinto ha ido quemando etapas en la Ciudad Condal para alcanzar los 38 años de edad abrazado a un reconfortante reconocimiento de puertas hacia adentro. Además de ser un guardameta válido y cumplidor en los partidos que tiene la oportunidad de disputar, hace gala de un carácter conciliador y sumamente integrador en el vestuario, según señalan desde Barcelona. 

Fuente: www.deia.com

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